10/06/2012

Que no es Batman.

No es nostalgia. Es recordar lo mejor de nuestra infancia/juventud por un motivo simple: internet satura y atonta tanto que tememos olvidar ese tiempo. Que fue feliz, con sus cosas buenas, malas, peores y mejores.

Esta frase es un resumen de un tochaco (pero tochaco) del que he ido quitando palabros hasta quedar así. No voy a intentar justificar otra vez que es lógico un síndrome de Peter Pan cuando se está convencido de que, al poner en una balanza el material para aficiones y entertainment disponible me quedo con el de entonces. Hasta ahí vale, si me lo respetan yo respeto que me digan lo contrario. Lo demás son establecer porcentajes: Las chicas Gilmore o Aliens in América son de los cerocero y bien que he gozado viviéndolas, por poner dos ejemplos. No es éste el debate que quiero soltar hoy, sino otro que me rumia desde hace tiempo y he visto comentarios por parte de mis coetáneos 80eros y 90eros: la paciencia.

La que teníamos de peques y ahora no. La culpa, del internet por supuesto. Lo bueno que conlleva acceder a la carta, según la habilidad de cada cual, a todo o casi todo de ese material y el que surja, aportar el que tenga cada uno, de antaño, presente (entendiendo presente a cuando todos tuvimos ordenatas como algo normalizado, o sea 2000-2004) y desde entonces hasta ahora y que siga la fiesta, es que era un chollo molono.

Pero en algún momento me invadió una sensación muy rara y molesta: había cosas, pelis mayormente, que ansiaba ver en su mome, que estaban ahí a un clic y unos minutos para ver, y como que no. Que paso de ver en ese instante porque por alguna razón, y sin haberla visto, algo me dice que no merece la pena tanto como para perder ese escaso tiempo que voy a dedicar... a otra cosa, sin salir del PC.

Le bajo la nota de interés por lo poco que he leído sobre ella hasta el punto de dejarla para sabe dios cuando, confiando en que en algún momento futuro ya le echaré un ojo. Que ahora tengo unas mil doscientas opciones en el archivo o en la web. Y me pregunto: cuando tenía quince años y tenía un horario impuesto por otros, o sea toda la mañana en el insti, más deberes, entonces le daba a varios deportes, conversar con amigos y familiares así como otras ocupaciones cotidianas como limpiar mi cuarto e ir al kiosko a por priva, ¿cuánto y en qué cantidad me echaba al cerebelo series, pelis, comics, videojuegos etc...? Pues también un montón, no recuerdo de donde sacaba el tiempo, lo que sí sé es que no sentía en los hombros esa ansiedad de verlo ya aunque moría porque llegara la tarde y ver a Angela (Es mi vida) o la madrugada y ver a Joel y Maggie (Doctor en Alaska) es decir, había impaciencia pero soportable. Y un aparatito que lo programabas y te lo grababa si no podías estar en el horario (esa es otra, todo ésto dependiendo de los horarios de las teles)

O eso de ir cuatro veces a una librería hasta que por fin trajeran el libro que querías, E-Bay killed bookman en alto grado. O tener que salir de casa objetivo recreativas porque tu juego favorito no está en versión consola. Lo primero algo quedará, lo segundo menos por no decir la nada, como es en mi entorno. Todo por la comodidad de... pero qué comodidad si estoy estresado viendo que mientras escribo éste texto larguillo hay 197 tweets que debo leer. ¡Debo leer ya! Y eso que sólo sigo a 169 personas. Ay, Athenea, dame paciencia.

3 comentarios:

saltimbanqui dijo...

No tengo Twitter por eso precisamente. Estaría mirándolo continuamente por si alguien dice algo grandioso que no me pueda perder, ¡¡pero si son frases cortas!!
Ya con los emails y los chats y los foros se está en ese plan...

Anónimo dijo...

Hola

Yo no veo ningun problema con la nostalgia, mientras no se abuse de ella y se termine convirtiendo uno en un pesado

AkaTsuko dijo...

Poca nostalgia al final :/ Yo la considero una limitación, una tara de la memoria para autoengañarse y colorear con pintura artificial esa base gris que es la infancia urbanita que tanto cuesta aceptar.

Sobre la paciencia... pues depende de la persona y sobre todo de las circunstancias. Personalmente, son estas últimas las que me sacan de mis casillas. Me organizo muy bien, y si en la practica no acabo viendo una peli diaria o un par de capítulos de dibujos ignotos, o echando una horita consolera, es más por que algo/alguien que me lo impide sin previo aviso.

art bandeley